5 consejos para diseñar tu comedor.
- thatstudiodesign
- 20 jun
- 3 Min. de lectura
Cuando nos ponemos a diseñar un comedor, lo queremos bonito pero también práctico, duradero y que no nos canse con el tiempo. Este espacio es el corazón de la casa, un lugar donde comemos, nos relajamos y compartimos con familia y amigos. Si no sabes por dónde empezar, aquí tienes 5 consejos básicos para crear un comedor que se adapte a ti y resista bien el paso de los años.
1. ¿Qué espacio tienes? Ten en cuenta las medidas
Antes de decidir colores o estilos, es fundamental entender bien el espacio real de tu comedor. Analiza las dimensiones y la distribución antes de comprar ningún mueble. Por ejemplo, un sofá demasiado grande puede colapsar visualmente un espacio pequeño y hacerlo poco funcional. En cambio, apostar por sofás modulares, con patas y líneas finas, aporta ligereza visual y ayuda a mantener una sensación de amplitud. Además, te permitirán adaptar el espacio según tus necesidades y moverte libremente por él. Siguiendo esta regla, podemos continuar con el resto de elementos que configuran el espacio.
2. ¿Cómo lo vas a usar? Piensa en funcionalidad
Cada casa es un mundo, y cada comedor debe responder a las necesidades reales de quienes viven en ella. ¿Te servirá solo para comer o también como zona de trabajo, de lectura o para recibir visitas? Antes de amueblar, piensa en cómo vas a usar el espacio y define bien las distintas zonas según su uso: por ejemplo, una zona de comedor en una casa donde se reciben muchos invitados habitualmente puede requerir una mesa grande o extensible; si, en cambio, es tu espacio para relajarte, un rincón con un sillón cómodo o un sofá será ideal; y en las zonas de paso, asegúrate de que no haya obstáculos que dificulten la circulación. Una buena planificación te hará ganar en comodidad y funcionalidad.
Combinar diferentes puntos de luz te ayudará a crear ambientes con mayor facilidad. Las lámparas de pie, de mesa o los apliques aportarán calidez, intimidad y un toque especial, haciendo más fácil definir las zonas y crear un espacio mucho más acogedor y versátil.
3. Muebles: neutros, pero con carácter
Cuando elijas el mobiliario, opta por piezas neutras pero con carácter. Los muebles grandes como la mesa del comedor, el mueble de televisión o un aparador deben ser atemporales y fáciles de combinar, por eso funcionan muy bien en tonos naturales como la madera clara y el sofá en colores grises suaves o tonalidades beige. Esto crea una base serena y elegante que no pasa de moda. Reserva los toques de color o los materiales más atrevidos para muebles pequeños como mesitas auxiliares, lámparas o pufs, así como para los elementos decorativos. Esta estrategia, combinada con la regla de los 3 colores, te dará flexibilidad para renovar el estilo con pequeños cambios y sin tener que hacer una gran inversión.
4. La regla de los 3 colores
Elegir colores puede ser complicado, pero si usas la regla de los 3 colores, todo es más fácil. Esta técnica te ayuda a crear un ambiente equilibrado y visualmente agradable. Empieza con una base neutra y clara para las paredes y los muebles principales, que aporte luz y amplitud. Añade un color de contraste del mismo tono pero un poco más intenso, como el del sofá o una alfombra. Finalmente, da personalidad con un color de acento más vivo en elementos pequeños como cojines, lámparas o mantas. Esta combinación aporta coherencia, equilibrio y, al mismo tiempo, te permite renovar la decoración fácilmente sin tener que cambiar los muebles principales cuando te apetezca un cambio de aires.
5. Los detalles que lo cambian todo
A menudo son los detalles los que marcan la diferencia y dan alma a un espacio. Una escultura especial, una lámpara con personalidad o una pieza artesanal pueden transformar completamente el ambiente de tu comedor y ayudarte a transmitir tu personalidad. No hace falta que sean objetos grandes ni costosos: apuesta por piezas pequeñas pero con carácter. Materiales como las piedras naturales, los metales, los textiles o los objetos vintage y de artesanía local aportan autenticidad y calidez.
No olvides poner un poco de verde en tu casa; las plantas aportan frescura, vida y una sensación de bienestar inmediata, ya sean grandes o pequeñas. Estos detalles añaden profundidad y cuentan una historia, haciendo que el espacio sea más vivo, acogedor y realmente tuyo.




























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